Columna de opinión por Jorge Zamorano Miranda, director en Fundación Territorios Colectivos.

El pasado 18 de mayo se nos presentó como la fecha en que Chile comenzó su sobregiro ecológico, esto quiere decir que a partir de ese día nuestros ecosistemas sobrepasan su capacidad de renovación de recursos y de amortiguación de perturbaciones, por lo que, desde este punto y para este año, solo tendremos degradación de nuestro ambiente.

Este ejercicio desarrollado por la plataforma Earth Overshoot Day nos señala el grado de presión ambiental que está ejerciendo la población humana en cada país, y en el caso de Chile, nos presentamos como el primer país en América Latina en empezar con este sobregiro, y no solo eso, en los últimos años esta fecha se ha ido adelantado, donde el 2017 fue el 24 de mayo, el 2018 fue el 2 de junio y el 2019 fue el 19 de mayo.

Para determinar este día se utilizan datos de la huella ecológica per cápita y la biocapacidad de los ecosistemas, para no complicarnos, esto significa cuanto utilizamos de los ecosistemas y cuanto estos son capaces de soportar nuestros desechos. Chile y la región de Valparaíso son claros ejemplos de esta degradación, donde los procesos productivos industriales relacionados con la generación de energía y los sistemas silvoagropecuarios son los principales factores. Para el primer caso, emblemático es el conflicto que por años ha llevado la comunidad de Quintero-Puchuncaví con el funcionamiento de termoeléctricas a carbón, generando contaminación en todas las formas ecosistémicas posibles en la zona y enfermando año tras año principalmente a la población más vulnerable del territorio, adultos mayores, niños y niñas. En el caso de los sistemas agrícolas, los monocultivos de paltas en la zona de Petorca, exceden con creces la biocapacidad del valle, tanto por la perdida de la biodiversidad por la expansión agrícola y por el sobre uso del recurso hídrico limitando el acceso a las comunidades.

No nos confundamos, a pesar de que cada una y uno de nosotras y nosotros somos las y los consumidores finales de estos sistemas de producción, las decisiones sobre como desarrollamos estos procesos, son políticas, y están definidas por el sentido de desarrollo que queremos, donde desgraciadamente la lógica neoliberal se impone en un modelo extractivista que no conoce de sobregiros ecológicos y ni menos de justicia ambiental.

Esperemos que el próximo año este día se nos presente más avanzado el año, sin embargo, la tendencia es que cada vez nuestro sobregiro comenzará antes. Con esta información, mayor relevancia cobra un cambio de paradigma de desarrollo, donde los ecosistemas sean sujetos de derechos y podamos en conjunto decidir esta relación en una nueva constitución.

Share this...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Leave a comment

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Scroll Up